En mi solar
Encontré un ponsigué y no sabia que lo tenía, era pequeñito. Pero como encontró tierra calida se adaptó muy bien. Y de silvestre que era, se acomodó donde mejor le pareció. Comprobé entonces aquello de que las naturalezas afines se acercan, pues de un tiempo para acá solo hago lo que se me antoja hacer, tal cosa solo se justifica en la libertad o en lo silvestre del ser. Pensemos que en lo segundo, entonces podré decir que esta condición brinda frescura y dulzura.
El ponsigué resulta resistente, así que anda reforestando espacios vacíos por allí. Por mi parte me he metido sin permiso en otros solares, queriendo arborizar alguna isla y buscando solo climas cálidos para florecer, ando de un verde claro y con abundante follaje. Acérquese solo aquel que quiera sentarse en un patio soleado y pequeño, al lado de un ponsigué que apenas crece, la paciencia le brindará una fruta de pulpa comestible, entre dulce y ácida y algo astringente. Solo espere y mientras pueda cobíjese en la sombra del pequeño ponsigué.
Franco: notas que sigo disfrutando de tu regalo?
Etiquetas: Alegria, letras tontas













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